El Tatuaje y la Magia

Los tatuajes se han utilizado durante miles de años como parte fundamental de rituales mágicos y tradiciones en infinidad de culturas y religiones.
De hecho, se considera que cumplían con una función mágica o terapéutica, según el tipo de marca o dibujo corporal, cuya eficacia estaba mediada por la estación del año, el día de la semana y el momento en el que se hacía el tatuaje (mañana, tarde o noche.) También guardaban relación con la cábala, pues tanto la cantidad de tatuajes que se realizan en el cuerpo como el número de agujas sujetadas a la maquina o al instrumento manual deben ser impares.

Esta fusión de magia y tatuaje era una creencia común tanto para países europeos como para otras regiones. Por ejemplo, en la India tiene una larga trayectoria el tatuaje decorativo. Para los primeros cristianos era común tatuarse una cruz, un cordero, un pescado o el nombre de Jesús, para sentir pertenencia religiosa. A los caballeros cruzados les gustaban los motivos religiosos y guerreros, siendo el tatuaje una garantía para ser reconocido a la hora de su muerte y poder recibir cristiana sepultura.
Para los pueblos antiguos, el tatuaje estaba relacionado en gran medida con la sexualidad y con el estatus político y era un importante refuerzo del cuerpo en ciertos momentos de la vida, como el nacimiento, el cambio de niño a joven, la muerte, pero también tenían un significado religioso, de santidad, y un sentido guerrero, de protección e intimidación.

[Texto extraído del libro “Traditional Tattoo – Patrimonio Cultural de la Humanidad”]

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